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La terapia sistémica y Constelaciones Familiares es un método terapéutico desarrollado a partir de los años 80. La figura central en su progreso es Bert Hellinger que formuló sus principios basándose en sus observaciones de las dinámicas y patrones de comportamiento que se repiten en una familia, generación tras generación.

Pero ¿Qué son realmente las Constelaciones Familiares? ¿Para qué sirven? Y, más importante aún, ¿Cómo pueden ayudarnos?

Es una forma de indagar en los nudos del interior del ser humano. Es una terapia emocional de intervención puntual, breve y experiencial que mira cómo son las relaciones familiares que establecemos y permite ver desde fuera, con cierta perspectiva, cómo éstas actúan en la vida de una persona.
En casi todas las familias hay ciertos hechos que tienen un profundo impacto residual en todos sus miembros, perturbando la armonía familiar. Todos hemos sido niños y ese niño que fuimos y que vive en nuestro interior, está conectado a nuestra familia y adopta ciertos roles en la estructura familiar. Todos los miembros de la familia, incluyendo aquellos que están ausentes por muerte y separación, están energéticamente presentes en la estructura familiar y afectan a los otros miembros.

Recreando la estructura o constelación de la familia, las relaciones dentro del sistema pueden aclararse. Los participantes pueden ver como las dinámicas no resueltas han estado afectándoles desde la infancia, cómo me afectan las relaciones con los miembros de mi familia de origen (padres, hermanos, abuelos,…)

Con este trabajo se logran, una y otra vez, traer a la luz lo oculto y hacer visible la causa de determinados conflictos. La realidad aceptada es liberadora, disuelve las implicaciones en viejas ilusiones y abre paso a la reconciliación. De esta manera la perspectiva se amplía y con ella también la responsabilidad. Sirve para verlo, expresarlo, sanarlo y asumir responsabilidades.

También sirven para tomar conciencia de cuándo NO me permito lo bueno y lo dulce de la vida por mis “lealtades ocultas” e inconscientes hacia mi familia de origen (padres, hermanos, abuelos,…) y para ver mis patrones de comportamiento repetitivos.

Te pongo un ejemplo: Si yo siento que mi madre está profundamente triste, gravemente enferma, se descuida o tengo la certeza de que es infeliz, este hecho me afecta, me duele y aparece un conflicto interno en mí. Ante esta circunstancia puedo tomar dos actitudes diferentes: Puedo intentar “arreglarle la vida a mi madre” y seguir pegada a ella, a la vez que descuido mis necesidades y mi propia vida o decir “yo paso”, actuar como si no me importara y seguir con mi vida. Esta actitud tampoco sirve para aliviar mi dolor porque en el fondo sigo preocupada, e incluso me siento “culpable” porque mi vida es mejor que la suya.

La solución te la da la Constelación Familiar y la terapia sistémica porque te permite encontrar ese punto intermedio de equilibrio. Lo sano en esta tesitura sería tomar conciencia de lo mucho que me duele la situación de mi madre, respetar sus decisiones y su destino y seguir disfrutando de lo bueno que a mí me depare la vida. Lo cierto es que es difícil permitirnos la felicidad y el disfrute, cuando las personas que amamos están sufriendo.

A un nivel profundo e inconsciente, en el fondo de nuestro corazón, en circunstancias como la que presento surge un sentimiento de “yo me voy detrás de ti” o “mejor yo que tu” o “yo me voy en tu lugar”, a la desgracia, a la enfermedad o a la muerte. Con la creencia inconsciente de que con mi malestar puedo aliviar el malestar del ser otro y la vida no funciona así. Yo no puedo cargar con los dolores del alma de mis seres queridos ni expiar sus culpas. Aquí surge el nudo afectivo que hay que desenredar, es un nudo de amor bien intencionado pero que a nadie beneficia sino todo lo contrario. Ahora, en vez de ser una persona la que sufre en la familia, serán dos. Y estas cadenas pasan de padres a hijos, de generación en generación. Son estas dinámicas y patrones los que hay que corregir.

¿En qué situaciones de la vida es aconsejable hacer una constelación familiar o terapia sistémica ?

Cuando hay dificultades en la relación con algún ser querido, cuando hay pautas en tu vida que se repiten una y otra vez y piensas: “Siempre me pasa lo mismo” con las relaciones de pareja o con las relaciones con jefes, en el trabajo o cuando por más que me esfuerzo surgen las mismas dificultades y parece que hay barreras invisibles de romper para que las relaciones fluyan.

También en el caso de padecer enfermedades graves o crónicas, se puede explorar si hay alguna dinámica sistémica familiar no resuelta que la persona somatiza y el cuerpo enferma. Tras haber sufrido accidentes con riesgo para la propia vida o en el caso de las adicciones. La pregunta es ¿tiene que ver lo que me pasa con una creencia interna limitante sobre lo que yo me merezco o yo no me merezco en la vida?

Y una vez que veo el origen de la dificultad y me doy cuenta, gracias a la Constelación Familiar, de lo que hago a nivel inconsciente para perpetuar una situación, puedo cambiar y dejar de hacerlo.

En conclusión, las Constelaciones Familiares y la terapia sistémica nos ayudan a darle un buen lugar a nuestro pasado y presente familiar, a cerrar los círculos que permanecían abiertos y a recuperar las riendas de nuestra propia vida.

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